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OPINION

Así es vivir en una sequía: Ya no podemos contar con agua corriente todos los días

A veces solo hay agua por las mañanas, otras veces hay agua todo el día, pero a veces pueden pasar dos, tres y hasta cuatro días sin agua. Esta es mi experiencia, pero hay personas que han tenido que pasar hasta un mes sin agua en sus casas.

La mayoría de las casas no estaban equipadas con tanques de agua. La gente los ha comprado, pero a veces es difícil llenar los depósitos, porque no hay suficiente presión o agua en los días que tienen agua corriente.JULIO CESAR AGUILAR/AFP via Getty Images

Monterrey, Nuevo León, Mexico

Una noche muy calurosa del mes de mayo llegué a casa después del entrenamiento de fútbol y descubrí que no tenía agua en mi casa. Quería ducharme y no salía ni una gota; me dormí con una sensación de incertidumbre. Al día siguiente volvió a haber agua, pero comenzó una nueva realidad para nuestra ciudad: ya no podíamos contar con tener agua corriente todos los días. Vivo en Monterrey, Nuevo León, un estado situado al norte de México, vecino de Texas. La ciudad, una de las tres más grandes del país, está formada por 13 municipios donde viven 5,3 millones de personas.

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Nos encontramos en una región que sufre sequías. Hace un año, las autoridades locales advirtieron que si no llovía, no habría suficiente agua para abastecer a la ciudad. No llovió lo suficiente y las tres presas que abastecen de agua a la ciudad fueron disminuyendo su capacidad de agua hasta llegar a la crisis actual de Monterrey.

Vimos cómo la presa de La Boca, que se encuentra en una zona turística, se había ido secando hasta el punto de que se veía solo tierra donde antes solo había agua en los que la gente utilizaba sus embarcaciones. Frente a esta situación, el gobierno de Nuevo León anunció que habría restricciones de agua: una vez a la semana no tendríamos agua durante un día. Sin embargo, los cortes comenzaron a ser más frecuentes.

Santiago, Estado de Nuevo León, México, a 4 de julio.ALFREDO ESTRELLA/AFP via Getty Images

A veces solo hay agua por las mañanas, otras veces hay agua todo el día, pero a veces pueden pasar dos, tres y hasta cuatro días sin agua. Esta ha sido mi experiencia, pero hay personas que han tenido que pasar hasta un mes sin agua en sus casas. Esto ha provocado manifestaciones en las que la gente ha bloqueado avenidas para exigir agua para sus vecindarios.

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La mayoría de las casas no estaban equipadas con tanques de agua. La gente los ha comprado, pero a veces es difícil llenar los depósitos, porque no hay suficiente presión o agua en los días que tienen agua corriente. Así que tienen que comprar agua a los camiones cisterna para llenarlos, ya que el gobierno no lleva agua a todos los vecindarios.

Los días que hay agua en casa, la almacenamos en cubetas para estar preparados cuando no haya. También compramos botellas de agua en el supermercado (en algunas tiendas no se puede comprar más de una cantidad determinada de botellas).

Cuando hay agua, la aprovechamos para ducharnos, lavar los platos y la ropa, porque no sabemos si habrá agua en las siguientes horas o días. Tenemos que hacer todo lo que requiera agua, porque, porque siempre está la duda de si mañana habrá. También es importante mencionar que las mujeres son las que más trabajo han realizado durante esta situación, ya que en la mayoría de los hogares en México, las mujeres se encargan de la mayoría de las labores domésticas y de cuidado. Ellas se han visto obligadas a ajustar sus horarios y dejar todo en el momento en que notan que hay agua para realizar esas actividades y recogerla para almacenarla para el resto del día o de la semana.

Un día, publiqué en Facebook: “¿Alguien por aquí ha tenido que llamar a un camión cisterna? ¿Tienes alguna situación en tu casa, vecindario o negocio que consideres más grave que el resto? Envíame un mensaje, por favor”.

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Me sorprendió la cantidad de amigos que contestaron. Esa tarde la pasé atendiendo llamadas y mensajes. “Llevo una semana sin agua”; “me he tenido que ir a vivir con mis padres, que sí tienen agua”; “tenemos que orinar en un solo retrete y esperar hasta el final del día para tirar de la cadena, porque no podemos desperdiciar la poca agua que tenemos”; “Todos en mi casa tenían COVID-19 y no teníamos agua en la casa, fue la peor semana de nuestras vidas. Estaba enferma, sudando y no podía lavar mis sábanas”.

Es difícil escuchar estas experiencias y saber que hay personas que la están pasando peor. Pienso en las casas donde viven adultos mayores o personas enfermas. También es importante considerar que no todo el mundo tiene los medios para comprar botellas de agua, instalar un sistema de depósito de agua o comprar agua de un camión cisterna.

La chica que tiene un salón de uñas cerca de mi casa me dijo que tenía que cerrar los jueves, día en que no tenía agua. Esto disminuyó sus ventas semanales en un 20%. La industria y la agricultura no se ven afectadas, ya que toman el agua de los pozos y ríos que la Conagua, organismo que administra el agua a nivel nacional, les da en concesión. Algunas empresas y zonas agrícolas han cedido parte de su agua a la ciudad.

A pesar de ello, esta administración no parece priorizar el derecho humano al agua. Son las empresas y los hogares los que están afectados por esta escasez de agua. Hace una semana, mi hijo cumplió 10 años y quería comer en su restaurante favorito. Nos preparamos para salir, cuando vimos que en su Instagram una publicación del restaurante: “El agua no ha llegado y no hemos podido llenar nuestros tanques de agua, por ello el restaurante estará cerrado”. Llevaban tres días sin agua.

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Ante la emergencia, el gobierno está bombardeando nubes con un avión para que llueva y también están rehabilitando y cavando pozos para extraer agua. A la vuelta de mi casa, cavaron un pozo. Sin embargo, han visto que los pozos no están dando tanta agua como esperaban. El panorama que estamos viviendo no parece que vaya a mejorar en lo que queda de año. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) declaró la emergencia por sequía, algo que no es temporal y el programa de infraestructura hídrica tardaría en estar listo. Recientemente, Rosario Sánchez, del Instituto de Recursos Hídricos de Texas, dijo, La cuenca del Río Bravo, a la que pertenece Nuevo León, es la de mayor estrés hídrico del mundo y las condiciones ya no serán las de antes de la crisis actual.

Lo más angustiante es no saber qué ocurrirá en el futuro, ya que las lluvias están fuera de nuestro control y las soluciones propuestas por el gobierno tardarán meses o incluso años si es que tienen éxito.

Por ahora, lo único que podemos hacer es abrir el grifo y esperar.

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Andrea Menchaca es una reportera que vive en Monterrey, México. Síguela en Twitter en @mentxaka.