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NEWSLETTERS

Combatiendo el abuso psicológico en el trabajo

(VALERY/ADOBE)

No le deseo un ambiente laboral tóxico a nadie — una oficina en donde las conductas abusivas son toleradas o normalizadas.

Pero el acoso laboral es mucho más común de lo que debería ser. Casi un tercio de todos los adultos norteamericanos sufren de hostigamiento o acoso en el trabajo, mientras que el 66 por ciento están conscientes de que están ocurriendo esos comportamientos, de acuerdo a una encuesta reciente realizada por el Workplace Bullying Institute.

Y no me refiero a una jefa que sea mala o grosera, aunque eso tampoco debe ser aceptable; más bien son comportamientos o condiciones laborales que causan trauma psicológico, incluyendo el hostigamiento verbal, actos de sabotaje por parte de colegas o jefes, críticas hostiles o degradantes, exclusión social o amenazas.

Nada de eso es precisamente legal y tampoco está cubierto por leyes antidiscriminatorias, las cuales están basadas en clases protegidas (como la raza o el origen nacional). Debido a que no hay recursos jurídicos, los trabajadores que son víctimas están pagando el precio: Tienen una probabilidad del 67 por ciento de perder su empleo, según la encuesta de WBI.

La buena noticia es que hay una campaña nacional impulsando proyectos de ley en varios estados, incluyendo Massachusetts, para hacer ilegal el acoso laboral y así proteger la seguridad psicológica en el trabajo. Y Rhode Island se puede convertir en el primer estado en la nación en aprobar esta ley. El martes pasado, el Senado estatal aprobó el proyecto de ley llamado “Workplace Psychological Safety Act”, el cual está ahora siendo considerado por el comité laboral de la cámara baja de la Asamblea General del estado.

Ted Blickwedel, un residente de Rhode Island que apoya el proyecto de ley, trabajaba como terapeuta en un centro federal para veteranos en Warwick. Blickwedel denunció algunas de las prácticas clínicas que el centro usaba y que estaban comprometiendo la salud mental de los veteranos, según el testimonio que presentó ante legisladores de Rhode Island. Los nuevos estándares de productividad, explicó Blickwedel, estaban afectando la moral y el bienestar de los terapeutas.

Posterior a eso, los líderes del centro lo hicieron blanco de tácticas tóxicas, incluyendo mobbing, o como se le conoce al hostigamiento sistemático laboral, “gaslighting” (una forma de manipulación psicológica) y acusaciones falsas en su contra. Todo esto le causó a Blickwedel, quien también es un marine retirado, trastorno emocional y estrés financiero. “El efecto de todo esto fue más traumático que cualquier experiencia que tuve en el campo de combate”, según dijo Blickwedel. “Mi supervisor y los mánagers del centro jamás se hicieron responsables”.

Matt Paknis, un residente de Massachusetts que antes trabajaba en Rhode Island, también apoya el esfuerzo de aprobar la ley. Paknis es un consultor enfocado en el abuso laboral. Él mismo fue testigo y víctima de conductas tóxicas cuando trabajaba para el desacreditado entrenador de fútbol americano de Penn State Joe Paterno. “Él me trataba cruelmente, me amenazaba a diario”, me dijo Paknis en una entrevista.

Paknis me dijo que esta legislación se necesita para proteger a los trabajadores ya que no hay vías legales. “No puedes acudir a recursos humanos”, señaló. “Siempre se ha asumido que uno se tiene que aguantar muchas cosas en el trabajo”.

Eso debe cambiar.

Y es que ignorar el problema del acoso laboral no solo afecta a los trabajadores que son víctimas, “también afecta a los contribuyentes”, según explicó Emilia DaSilva-Tavarez, quien pertenece a la coalición “End Workplace Abuse” en Rhode Island. “Las compañías externalizan los costos del cuidado de la salud cuando ignoran internamente el bienestar de sus empleados”.

La organización ACLU de Rhode Island se opone al proyecto de ley argumentando que tiene un lenguaje ambiguo. El grupo dice que el lenguaje subjetivo de la legislación “impondría una responsabilidad inconstitucional” sobre los empleadores si ellos o algunos de sus trabajadores cometen “abuso psicológico” que está vagamente definido y no tratan a sus colegas de manera respetuosa.

Nadie espera que en una oficina o un lugar de trabajo todo sea color de rosa y todos sean felices. No es realista — los conflictos son parte de la vida y son experiencias de las cuales se aprenden. Además, todos tenemos días malos. Tampoco es que este proyecto de ley sea para proteger a personas delicadas que se ofenden fácilmente. Esta ley se enfoca en conductas y actos serios que no deben ser tolerados en ningún espacio laboral.

Los legisladores de Rhode Island tienen la oportunidad de ser líderes y marcar un precedente en contra del hostigamiento laboral, un problema que los empleadores evidentemente no están atacando de manera adecuada.

Esto es una selección de ¡Mira!, un boletín informativo de la columnista Marcela García de Globe Opinion. Suscríbete aquí para recibirlo cada semana.


Marcela García is a Globe columnist. She can be reached at marcela.garcia@globe.com. Follow her on X @marcela_elisa and on Instagram @marcela_elisa.